12 de abril de 2015

Por qué hablar un segundo idioma te cambia la vida

Por qué hablar un segundo idioma te cambia la vida
PIXABAY

MADRID, 12 Abr. (Notimérica) -

La mayoría de personas que hablan un segundo idioma lo hacen porque abre las puertas de otros países y ofrece nuevas oportunidades laborales. Pero un reciente estudio publicado en 'Science' ha revelado que conocer otro idioma también podría cambiar nuestra visión del mundo.

Los efectos de hablar idiomas sobre nuestro cerebro han sido estudiados durante años. Es de sobra conocido que aprender una nueva lengua es una tarea más sencilla cuanto más jóvenes seamos, por la plasticidad neuronal.

Sin embargo, no hace falta ser pequeño para lanzarse a la aventura de un nuevo idioma. Al aumentar nuestra motivación por aprender, más eficiencia conseguimos a la hora de hablar idiomas. Además, aquellas personas que sean bilingües también tendrán más facilidades para conocer lenguas extranjeras.

Hablar más de un idioma afecta a nuestro pensamiento y el énfasis que pongamos sobre las acciones y sus consecuencias varía en función del lenguaje que utilicemos. Las personas bilingües, por tanto, cuentan con una mayor flexibilidad a la hora de interpretar la realidad.

La idea de que hablar idiomas influye en nuestras funciones neurocognitivas ha sido ampliamente discutida desde la década de los cuarenta.

La investigación de 'Science' estudió las diferencias entre los angloparlantes y los germanófonos. Tras observar la misma escena, los dos grupos de personas interpretaban la realidad a nivel lingüístico de manera diferente y esto afectaba a la forma en la que veían el mundo, según el estudio.

LOS DATOS DEL ESTUDIO.

Tras analizar como veían treinta personas una misma acción y conseguían transmitirla en palabras, los investigadores determinaron que había diferencias llamativas entre aquellos que hablaban alemán y los que se comunicaban en inglés.

Por ejemplo, si un ladrón entrase a robar en una casa, un alemán respondería mejor a la pregunta "¿a dónde se fue el ladrón?", mientras que un inglés contestaría mejor "¿Cómo se escapó?". El grupo germanohablante se enfoca más en señalar los posibles resultados de una escena, mientras que los angloparlantes se centran en describir la acción en sí misma.

¿Qué ocurre con las personas bilingües?. Tras analizar las diferencias entre los dos grupos de voluntarios, los investigadores probaron si podían coexistir dos mentes (o dos visiones del mundo) en una misma persona que hablara dos idiomas a la vez. Las conclusiones fueron, sin duda, sorprendentes.

Al tratar de 'bloquear' uno de los dos idiomas (alemán o inglés) de la persona bilingüe, los científicos vieron cómo el 'framing' ('enmarcado') de la realidad también variaba. De forma inconsciente, si repetían números en alemán mientras veían una escena, interpretarían luego la realidad como si sólo hablaran alemán. Lo mismo ocurría en el caso de que bloquearan el alemán: Comenzarían a pensar como una persona que sólo pudiera comunicarse en inglés.

Esta investigación es la primera que ofrece evidencias de que nuestra visión del mundo podría cambiar en función del lenguaje en el que nos comuniquemos.

Aunque los resultados son bastante revolucionarios, los científicos neurocognitivos interpretan con cautela las conclusiones. Harán falta más estudios para que esta evidencia sea más sólida, pero lo que es sin duda llamativo es cómo hablar idiomas puede moldear nuestro cerebro.