5 de octubre de 2006

Iberoam.- El cardenal Maradiaga asegura que la política está fallando con la pobreza porque sabe qué hacer y no lo hace

MADRID, 5 Oct. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo metropolitano de Tegucigalpa, cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, aseguró hoy que la política "está fallando porque "sabe qué hacer" respecto al problema de la pobreza "y no lo hace", ya que, en su opinión, se dicen "bellas palabras, hay mucha retórica y planes, pero no se ofrece ningún resultado".

En una conferencia en la Casa de América de Madrid invitado por el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, Maradiaga subrayó que "es necesario ampliar el número de sillas en la mesa para incluir a más personas de la sociedad" para que participen en el desarrollo de la calidad de vida de las sociedades modernas.

Para el cardenal, los seres humanos "tenemos el problema" de diferenciarnos unos de otros por razones de raza, color de piel, género y, "lo que es peor, por los ingresos". Así, consideró que "estamos bordeando el abismo" y que, si se aplicaran los recursos necesarios para evitar que la gente muera de hambre y de sed "sería suficiente" para comenzar a solucionar el problema.

El hambre, a la que calificó de "asesina silenciosa", es para Maradiaga una falta de convivencia entre los seres humanos. En su opinión, "convivir significa comunicación de bienes para no morir por carencias". "No hay pausa posible; la demora mata", advirtió.

GLOBALIZACIÓN NEGATIVA

Según destacó, la globalización "está trayendo más pobreza" y, a su juicio, lo que se debe desarrollar es la "globalización de la solidaridad". "Cualquier otro tipo de globalización no tiene sentido sin éste", apuntó.

Asimismo, el arzobispo de Tegucigalpa se refirió al fenómeno de la inmigración afirmando que "los excluidos, como ahora se les llama, se saben tales y quieren salir de eso a toda costa porque no tienen nada que perder". Así, calificó al "migrante" como el "excluido en movimiento".

La principal razón del hambre es, según Maradiaga, la falta de trabajo, por lo que subrayó que la solución a este problema "se llama desarrollo, que es hijo de la justicia social y la dignidad humana", algo a lo que también se refirió el secretario general iberoamericano, quien señaló que "hay una gran diferencia entre la caridad y la solidaridad, la cual debe proceder de la justicia".

Finalmente, el cardenal advirtió de que la sociedad moderna actual "está contribuyendo a la globalización de la pobreza, lo que supone la muerte para el que es pobre", pero subrayó que "aún no es demasiado tarde".