26 de abril de 2006

Iberoamérica.- La cooperación entre la sociedad y el sector empresarial, clave para el progreso de América Latina

BUENOS AIRES, 26 Abr. (EUROPA PRESS) -

El co presidente del Foro Iberoamérica, Ricardo Esteves, consideró que el progreso de los países latinoamericanos dependerá de que consigan "una relación armoniosa y de cooperación entre la sociedad y el sector empresarial", según escribe en un artículo en el diario local 'La Nación'.

Ambas partes tendrían que 'ceder' en esta relación, según apunta, por un lado la sociedad tendría que "comprender y aceptar" el rol empresarial, mientras que las compañías tendrían que "ser humildes y tener vocación de servicio".

"Las naciones que no logren edificar esa armonía estarán condenadas al estancamiento y a la frustración. Y no porque los empresarios tengan virtudes o cualidades especiales, sino porque reúnen tres factores de gran importancia: el capital, la vocación emprendedora y la capacidad de gestión", señala.

En esta 'armonía' entraría la responsabilidad social corporativa, como "uno de los requisitos para acercar a los empresarios y a la comunidad". "?Qué les pueden vender las empresas a los pobres? Como dice el empresario mexicano Carlos Slim: 'Con pobreza no hay mercado'".

"Se podría usar también la misma consigna para otros ámbitos. Con pobreza, no hay democracia, dada la manipulación política que deviene del asistencialismo con fines clientelísticos. Estas realidades reafirman la convicción de que la pobreza es la gran calamidad por vencer", agrega.

CARENCIAS

En su opinión, una de las grandes carencias de la clase empresarial argentina ha sido su incapacidad para comunicar a la sociedad "no sus virtudes o sus aportaciones de carácter humanitario sino la funcionalidad de las empresas respecto del interés y el bienestar de la comunidad".

Para erradicar la pobreza "con efectividad", subrayó, "es necesario el compromiso de los empresarios con el desarrollo social y humano de América Latina". Así, consideró que esta "bandera" no debe dejarse exclusivamente en manos de los políticos sino que las empresas "deberían tomar la delantera y sirvan para impulsar el desarrollo social y humano anhelado".

Por lo tanto, apostó por la RSC y porque ésta sea un paso necesario para ganarse la confianza de la comunidad y, por lo tanto, debe evaluarse "como una inversión y no como un gasto caritativo", concluyó.