8 de noviembre de 2007

Iberoamérica.- La exclusión social en América Latina es un proceso "dinámico y cambiante", según un informe del BID

MADRID, 8 Nov. (EUROPA PRESS) -

La exclusión social es un proceso dinámico y cambiante que interactúa con las trasformaciones sociales, culturales, económicas y políticas de la sociedad, así lo consideró el economista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Gustavo Márquez en su presentación del informe '¿Los de afuera? Patrones cambiantes de exclusión en América Latina y el Caribe'.

El informe del organismo interamericano que fue presentado hoy en la Casa de América en Madrid analiza los factores decisivos en la inclusión y la exclusión en América Latina y Caribe, una de las regiones con mayor desigualdad social en el mundo.

Entre esos factores de exclusión, Márquez destacó, entre otros, el hecho de ser pobre y la falta de acceso a la educación, que figuran además en los primeros puestos del Latino barómetro de los últimos tres años. Esto rompe con la idea de que un factor determinante es pertenecer a las poblaciones indígenas y afro descendientes, que aunque también lo son, figuran en puestos inferiores en la lista.

La falta de acceso a las oportunidades y a la educación influyen en la falta de movilidad social, que según Márquez, "es mínima". "La educación y el color de la piel son hereditarios y eso influye notablemente", añadió.

Entre los costes de la exclusión social explicó que la "falta de confianza" es un factor "limitante a la acción colectiva y la cooperación" por lo que dificulta la realización de obras públicas. Esto produce, indicó, una sociedad "más fragmentada" que hace que los acuerdos sociales sean más difíciles".

"Las sociedades con enormes diferencias sociales son menos atractivas para la inversión", señaló el economista del BID, quien añadió que "a medida que aumentan las diferencias sociales disminuye el número de inversores o contribuyentes para la inversión en infraestructuras".

Márquez aseguró que la informalidad laboral creció de forma preocupante en la región, situándola en la segunda después del continente africano. "El número de empleados de baja productividad ha crecido notablemente" en América Latina, donde las "fluctuaciones económicas no explican el aumento de la incidencia de los empleos de bajos salarios".

Además, indicó que el crecimiento del número de empleos está asociado a todos los sectores, y de manera más destacada en los sectores menos productivos. "Crecemos muy lentamente y esto explica los malos empleos", añadió.

Por otra parte, expuso que según el informe presentado hoy por el BID, la inclusión no es un objetivo de política que justifica un nuevo conjunto de programas sino un proceso social que las políticas públicas pueden estimular.

"La exclusión es un fenómeno multidimensional, cambiante y dinámico", acotó Márquez, quien opinó que "la inclusión es más un cambio de procesos que de políticas".

Las políticas inclusivas, agregó, son "un proceso dinámico orientado activamente a promover la equidad social, económica y cultural y a atacar la discriminación y a promover la diversidad".

Por su parte, el investigador principal del Real Instituto Elcano Carlos Malamud, aseguró en la co-presentación del informe del BID sobre exclusión social que si en Europa han funcionado los programas de cohesión social es porque las diferencias sociales no son tan grandes.

"En América Latina el problema es más sencillo porque para poder cohesionar primero debemos incluir a los muchos que están fuera", indicó y calificó la inclusión social como un "blanco móvil y muy complejo".

En su opinión, lo que caracteriza a las sociedades socialmente inclusivas "son la igualdad de oportunidades y la movilidad social". También coincidió con Márquez en que las comunidades indígenas y afro descendientes así como las mujeres son colectivos altamente excluidos en América Latina, sin embargo, añadió que en la actualidad "si no se pertenece a ninguna de esas minorías" y se es excluido, "nadie se ocupa de él, porque es invisible".

Asimismo, según su análisis, la exclusión es un "caldo de cultivo" para el surgimiento de los populismos que tienen "agendas simples" y "monotemáticas" que están "llenas de promesas que luego se quedan en el camino".

Malamud indicó que "a medio plazo el protagonismo creciente de estos grupos aumenta la crisis de gobernabilidad y del sistema representativo".

También destacó que existe una vinculación entre la exclusión/inclusión y la confianza interpersonal, la cual en América Latina "es de las más bajas del mundo. Sin esa ínter confianza, cualquier iniciativa de desarrollo de políticas públicas es prácticamente imposible".

Por último insistió, al igual que Márquez, en que "la exclusión es multidimensional y afecta a todos los niveles de la sociedad", la política, la economía, la educación, la salud, entre otras.