7 de septiembre de 2015

El informe independiente de Ayotzinapa: las diferencias con la versión oficial

MÉXICO DF, 7 Sep. (Notimérica) -

Este fin de semana ha salido a la luz el informe del grupo de expertos independientes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que durante seis meses ha investigado la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, y que ha concluido que los normalistas no fueron incinerados en un basurero, tal y como afirman las autoridades de México.

Aunque los expertos no disponen de datos precisos de dónde pueden estar los estudiantes, el informe sugirió una nueva hipótesis: los jóvenes pudieron morir porque intercedieron, sin saberlo, en un traslado de droga en uno de los autobuses que ese día interceptaron para transportarse.

El informe también indica que, además de la falta de evidencias, falta de peritajes y pruebas científicas que no sustentan la hipótesis de que los estudiantes fueron quemados, el grupo de supuestos sicarios detenidos podrían haber confesado bajo tortura que secuestraron y quemaron en una hoguera a los jóvenes.

Estos son los puntos clave en los que se diferencia la información de la Fiscalía, que el entonces procurador Jesús Murillo Karam presentó como la "verdad histórica" de los hechos ocurridos entre el 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, y este nuevo informe de la CIDH.

1. UNA HOGUERA IMPOSIBLE.

La Procuraduría General de la República (PGR) señaló que los estudiantes fueron detenidos por la Policía de Iguala y entregados a policías municipales de Colula que, finalmente, los entregaron a una célula del cartel de narcotraficantes conocido como Guerreros Unidos.

Para afirmar esto, la Fiscalía se basó en declaraciones y peritajes que encontraron en la zona como "residuos de diesel y gasolina en el suelo", además de "aluminio fundido" por la exposición al calor, junto a otro tipo de fragmentos que se habían visto afectados por el fuego y restos humanos.

Según la Fiscalía, esta combustión a 1.600 grados fue posible gracias a 15 llantas, ramas y botellas de plástico que los homicidas recogieron de la basura, informó el portal mexicano Animal Político.

Sin embargo, el grupo de expertos ha realizado su propio peritaje con el experto en manejo de fuego y seguridad José Torero, acreditado por las universidades de Berkley, de Edimburgo, de Queensland.

Las evidencias no permiten inferir mayores conclusiones ni demostrar la veracidad de la hipótesis de la Ficalía. Por el contrario, los peritajes de Torero demuestran que para reducir a cenizas 43 cuerpos, estando al aire libre, habrían sido requeridas no sólo 15 llantas y algunas ramas, sino 30.100 kilos de madera y 13.330 kilos de neumáticos.

Además si se hubiera podido utilizar todo este material para prender fuego a los 43 cuerpos, la pira habría permanecido ardiendo cerca de 60 horas; no 16 como asegura la Procuraduría. Más allá de esto, un fuego de tales dimensiones, según el grupo de expertos, incluso habría provocado un incendio en el basurero y un incendio forestal; cosa que no se produjo.

Entre otras conclusiones, los expertos han indicado que una llama de siete metros provocaría una columna de humo de 300 metros de altura, algo que habría sido visto por todos en el municipio.

EL AUTOBÚS DESAPARECIDO.

Según la versión de la Procuraduría, que defendió Murillo Karam, el 26 de septiembre un grupo indeterminado de normalistas llegó a Iguala en dos autobuses para retener dos autobuses más en la caseta ubicada poco antes de llegar a Iguala, sumando un total de cuatro vehículos tomados.

Sin embargo, tal y como comprobó el grupo de expertos a través de los vídeos de seguridad de la misma terminal de autobuses, los estudiantes llegaron a llevarse un total de cinco vehículos y los testimonios que se han recabado indican que las autoridades que persiguieron a este último autobús no eran policías muncipales --que hasta ahora son los únicos involucrados, según la versión oficial-- sino que también eran policías federales y estatales.

Por lo tanto, hay indicios que la responsabilidad de la desaparición de los normalistas podría residir en el Gobierno de Guerrero y, lo que es más grabe, en los agentes del Gobierno de México.

Según los expertos, hay elementos contradictorios en el informe de la Fiscalía, que primero negó la existencia del quinto autobús y que más tarde acabó admitiendo que los normalistas se hicieron con un último vehículo para destruirlo inmediatamente.

Sin embargo, tras revisar los videos de seguridad de la terminal, el grupo de expertos pudo concluir que los estudiantes sí se llevaron confiscados un total cinco autobuses --dos con los que llegaron de Ayotzinapa y tres más tomados en la terminal-- y que ninguno de estos vehículos regresó después.

LA PARTICIPACIÓN MILITAR.

Según la Fiscalía, el Ejército no tuvo ningún papel en la desaparición de los estudiantes. Es más, Murillo Karam insistió en apuntar que "no hay ni una sola evidencia" porque, según el informe oficial, los militares del batallón de Iguala se mantuvieron acuartelados y desconociendo los hechos que se producían el 26 de septiembre.

Sin embargo, según el grupo de la CIDH, esto es falso, ya que la Procuraduría posee declaraciones de agentes de inteligencia militar que reconocieron haber estado presentes en los ataques a los estudiantes y que incluso admitieron no haber intervenido en el auxilio de las víctimas.

También algunos soldados, según la investigación de los expertos, reconocieron haber estado cerca del Palacio de Justicia de Iguala, lugar donde fueron detenidos dos de los cinco camiones en los que los normalistas intentaban salir de la ciudad.

Según los agentes de inteligencia militar, en la detención de los estudiantes participaron policías municipales, estatales y federales, aunque la versión oficial niega directamente cualquier intervención de los últimos dos cuerpos.