18 de junio de 2016

El intento de prohibición del mate hace 400 años

El intento de prohibición del mate hace 400 años
PIXABAY

BUENOS AIRES, 18 Jun. (Notimérica) -

El 20 de mayo de 1616, el entonces gobernador de Buenos Aires Hernando Arias de Saavedra, más conocido como Hernandarias, publicó un comunicado en el que prohibía la yerba mate en cualquier uso porque consideraba su consumo un mal hábito.

Hernandarias fue el primer nativo americano en ser gobernador de la capital y el primero en observar que los indígenas 'guaraníes' llevaban bolsas de cuero, llamadas guayacas con hojas de yerba trituradas y tostadas que podían masticar durante horas o beber en infusiones. Esta yerba era utilizada por los indígenas para aguantar trabajando durante mucho tiempo e incluso como sustitutivo de la comida.

En el siglo XVII la costumbre de tomar mate se extendió entre los habitantes de Buenos Aires. Sin embargo, muchos se refirieron al mate como una "sugestión clara del demonio", "vicio abominable y sucio que hace a los hombres más holgazanes", tal y como relataban las costumbres de la época y recoge el diario 'La Nación'.

Como consecuencia de estas críticas, Hernandarias ordenó que "nadie enviase a los indios a por yerba, ni que estos la trajesen, ni la tratasen, ni la contratasen porque sino se quemarían en la plaza pública. Hernando Arias de Saavedra ordenó poner fin a la producción en la Gobernación del Río de la Plata, al mismo tiempo que buscó la aprobación de la corona española. Cuando España rechazó la prohibición, así como también lo hicieron otros colonos involucrados en la producción, que nunca cumplieron con la orden.

Aún así, Hernandarias impuso multas de 100 pesos (7,23 dólares) a los españoles o 100 azotes en el caso de ser aborígenes a quien intentase introducir en el país el mate, conocido como "vicio que favorece a los enamorados" y que finalmente nunca fue erradicado.

Después de este intento de prohibición, los jesuitas pese haber sido en un principio críticos con el mate, invirtieron en su cultivo y potenciaron su comercio hasta que fueron expulsados de las colonias españolas en 1767. Después de su expulsión, los yerbales fueron perdiendo productividad y su restitución se hizo muy difícil ya que se desconocían los métodos de producción a escala industrial que habían desarrollado de los jesuitas.

A partir del siglo XX, el mate comenzó a resurgir en Argentina, que pasó de 1 millón de kilos en 1898 a 20 millones en 1929. Por lo tanto, el Gobierno de la época puso en marcha un programa estatal para iniciar en la provincia de Misiones --principal zona de cultivo de mate-- la industria yerbatera. Al mismo tiempo, Argentina adquirió el monopolio del mate cuando Brasil, que también hera productor de la yerba se centró en el cultivo del café.

'ME GUSTA EL MATE SIN TRABAJO INFANTIL'

En la actualidad, el 90 por ciento de la yerba mate que se consume en Argentina y el 60 por ciento de todo el mundo procede de las plantaciones de Misiones, donde llevan a trabajar niños de hasta 4 años de edad, que quedan expuestos a la desnutrición y a los químicos utilizados en las plantaciones.

Considerada como la bebida más consumida después del agua potable en la nación austral, muchas familias se ven obligadas de llevar a sus hijos a los campos con el objetivo de conseguir los recursos necesarios para pagar sus necesidades básicas.

La autora del documental 'Me gusta el mate sin trabajo infantil' y la extafarera -personas que se dedican a la cosecha del mate- Patricia Ocampo, afirmó que "los tafareros viven en condiciones deplorables, en carpas, sobre colchones que ni si quieran son colchones (...), toman agua si hay arroyo y se asean y van al baño en el monte".

Algunos menores padecen también desnutrición, alimentándose de reviro, una pasta hecha de harina, sal y agua y trabajan entre 10 y 12 horas al día y esto les lleva a tener que abandonar la escuela a muy temprana edad. Un 16 por ciento de estos niños nunca ha acudido a la escuela.

Para luchar contra esta triste realidad, Ocampo creó una petición en la plataforma Change.org, que cuenta en la actualidad con más de 54.000 firmantes y propuso crear mate certificado, un producto por un precio ligeramente superior, pero libre del trabajo infantil.