17 de marzo de 2019

Las 5 leyendas más aterradoras de Argentina

Las 5 leyendas más aterradoras de Argentina
NOTIMÉRICA

   BUENOS AIRES, 17 Mar. (Notimérica) 

   Son misteriosas, espeluznantes y estremecedoras. Por Argentina circulan las leyendas más aterradoras que hayas escuchado y es que la capital del país conocido por el mate esconde enigmáticos lugares y secretos. Desde el cementerio de Chacarita hasta la región Tierra de Fuego, al sur del país, muchos son los mitos que asustan hasta a los más valerosos.

   Durante siglos, los habitantes del país del tango, la carne y los alfajores han contado a sus familiares, amigos y compañeros aterradoras historias sobre muertos vivientes, maldiciones oscuras y lugares encantados.

   Ahora, desde Notimérica hemos recuperado las cinco leyendas más aterradoras que ya suenan en la boca de todos alrededor de la hoguera durante un campamento o el mismísimo Día de los Muertos, ¿a qué esperas para pegarte un susto de muerte?

   EL AHORCADO DE CHACARITA

   Cuenta la leyenda que alrededor del cementerio de Chacarita, también conocido como el Cementerio del oeste, en Buenos Aires, todas las noches de jueves vaga el apenado espíritu de un hombre ahorcado en una de las ramas más altas de un árbol de la calle Jorge Newbery, a pocos metros del camposanto.

   Fue en el siglo XIX cuando la Fiebre Amarilla azotó la capital y se creó con urgencia el cementerio de la Chacarita y el Tranvía Fúnebre. Entonces, como si de la romántica historia de Romeo y Julieta se tratara, un joven se suicidó colgándose de un árbol cerca del cementerio donde se encontraba su amada, víctima de la epidemia.

   Ahora, muchos son los testigos que afirman haber visto con claridad una figura cadavérica, semitransparente y en un avanzado estado de putrefacción. "Con la mirada perdida, sus ojos están abiertos" y "cuando lo vi pensé en llamar a la policía para avisarles pero al girarme ya había desaparecido", son algunos de los testimonios que hoy en día forman parte de esta escalofriante historia.

   

   LA ESTACIÓN POSEÍDA

   La red de metro más antigua de Argentina, la Línea A, alberga tenebrosos seres fantasmagóricos. Abierta en diciembre de 1913, fue el primer Subte de todo Iberoamérica hasta que una noche de julio de 2011 un estudiante intentó volver a casa y se quedó solo en el metro entre las estaciones Pasco y Alberti.

   Fue entonces cuando pudo observar, dice, a "aquellos seres fantasmales que no pudieron descansar en paz". Cuenta la leyenda que durante su construcción, dos italianos perdieron la vida al ser aplastados por una viga. La constructora tapó el accidente y abandonó un pequeño tramo "por cuestiones operativas" sin dar más explicaciones.

   Ahora, el ramal que se encuentra abandonado y tapiado, se encuentra en su estado original por dentro. Ocasionalmente las luces se quedan encendidas y desde unas rejas de ventilación se pueden observar los azulejos de los antiguos vagones, todavía intactos y unas imperiales escaleras en la penumbra.

   

   EL LAGO YEHUIN

   El 10 de diciembre de 1989 un paseo en bote se convirtió en una de las mayores catástrofes de Tierra de Fuego, en el extremo sur de Argentina. Aquí, en mitad del lago Yehuin, una embarcación en la que navegaban nueve niños de entre 5 y 16 años y tres adultos se dió la vuelta dejando sumergidos a sus 12 navegantes.

   Muchos fueron los esfuerzos en el momento para recuperar lo que para entonces ya se estimaba que serían cadáveres. Sin embargo, el tiempo y la misma naturaleza devolvió a la superficie solamente tres de los cuerpos. Con el paso de los días, las fuerzas policiales y el apoyo de todo el pueblo de Río Grande consiguieron rescatar otros ocho cadáveres.

   A día de hoy, el cuerpo sin vida de una niña de 10 años todavía no ha aparecido, lo que ha acrecentado la incertidumbre y la desesperación en la zona donde muchos afirman que, al acercarse al lago, se escuchan salpicaduras y sollozos.

   

   LA VIUDA

   También conocida como la viuda negra, el alma en pena de una mujer maltratada y engañada por el amor de su vida recorre, sin rumbo, los caminos del monte en busca de venganza. El espectro, que se dedica a atacar a las personas solitarias por las noches, se esconde en las vías de las zonas rurales esperando a sus víctimas.

   Producto del odio eterno hacia las figuras masculinas, antes de morir hizo un pacto con el demonio para que su venganza perdurase a lo largo del tiempo, tratado que la transformó en un horrible espectro con un vestido negro que cubre su rostro por completo. Desde entonces, los jinetes y campesinos solitarios de la zona temen que, al vagar solitarios por las noches, se topen con la fatídica viuda.

   

   EL ESPÍRITU DE LA DAMA BLANCA

   Los vecinos del cementerio de la Recoleta todavía recuerdan cuando un joven conoció de madrugada a una bellísima muchacha en un bar de la zona. Comenzaron a hablar discretamente en la esquina de la taberna hasta que, embriagados por la noche, se despidieron en una calle cercana al cementerio después de que él le dejara su chaqueta al ver que ella no paraba de tiritar.

   Al día siguiente, el chico, enamorado, preguntó a un guardia de seguridad si conocía a una chica que vivía por los alrededores y que vestía completamente de blanco. El encargado de seguridad le llevó directamente al interior de la necrópolis donde le mostró la tumba completamente blanca de una joven. Era la hija del famoso escritor Enrique García Velloso, quien falleció a la edad de 15 años fruto de una leucemia.

   Lo más asombroso fue cuando el joven disipó su chaqueta colgada de la valla que encerraba la tumba. Era la misma que le había dejado la noche anterior a esa misteriosa muchacha que le había cautivado.

   

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