19 de diciembre de 2018

¿Está en manos de los militares el futuro de la educación en Brasil?

¿Está en manos de los militares el futuro de la educación en Brasil?
WIKIPEDIA - ARCHIVO

   BRASILIA, 19 Dic. (Notimérica) -

   En varios estados de brasileños la Policía Militar se encuentra administrados los colegios públicos con agentes de uniforme en los pasillos y patios. Esta es la polémica solución que Brasil encontró para la crisis del sistema educativo, y que podría expandirse por todo el país con el comienzo del futuro Gobierno del presidente electo, Jair Bolsonaro, cuando tome posesión el próximo 1 de enero.

   En el estado de Goiás, 57 de 1.160 colegios públicos ya están siendo administrados por militares, 5% del total.

   "Es un ambiente más controlado, con más apego a la disciplina practicamos una política de tolerancia cero", señaló el superintendente de Seguridad Escolar y Colegio Militar de Goiás Júlio César Mota, en una entrevista con la agencia 'Sputnik'.

   Del mismo modo, Mota indicó que la presencia de policías militares en los diferentes espacios de los centros públicos "lo contagia todo" y crea un círculo virtuoso, fomentando un ambiente más propicio para el estudio. Además, este remarca que no hay interferencias con el programa académico.

   El modelo comenzó a implantarse tímidamente en 1998, pensado únicamente para hijos de militares, pero después se amplió al resto. Los alumnos de estos colegios estudian las mismas asignaturas que en las escuelas públicas civiles, con la diferencia de que tienen una asignatura extra sobre educación moral y cívica, similar a la que se impartía en Brasil durante la dictadura militar (1964-1985).

   "Enseñamos civismo, ciudadanía, respeto a los símbolos nacionales, un poco de patriotismo, los valores de la familia, de la patria", comenta Mota, que subraya que el resto de asignaturas son impartidas por profesores civiles.

   En estos colegios, donde una vez a la semana se realiza una ceremonia de izado de la bandera, la disciplina es férrea: los estudiantes, que aprenden a realizar el saludo militar, deben acudir con la cabeza rapada si son chicos, y con el pelo cuidadosamente recogido en una coleta, si son chicas.

   Sin embargo, la presidenta del Sindicato de los Trabajadores de la Educación de Goiás Bia de Lima, cree que una generación entera de jóvenes se está formando sin una visión crítica de las cosas.

   "Hay decenas de policías, incluso dentro de las aulas, vigilando cómo se da la clase hay una interferencia directa en la actuación de los profesores, aunque no haya un control próximo, de alguna manera afecta, muchos profesores de esas escuelas temen entrar en huelga, sufrir persecuciones", señala De Lima.

   "Se está instalando en el imaginario la idea de que las escuelas militares son buenas y las públicas no hay una estrategia para abandonar la escuela pública tradicional", agregó la sindicalista.

   Centenares de padres parecen apostar por este modelo, hay una lista de espera de más de 3.000 alumnos, según el Gobierno de Goiás; De Lima asume que muchos profesores también, ya que ven en los policías militares un respaldo, se sienten más protegidos y les resulta más fácil dar clase.

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