31 de agosto de 2015

Más de 45.000 víctimas de desaparición registradas en Colombia

 

   BOGOTÁ, 31 Ago. (Colprensa/Notimérica) -

   Este domingo se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada y según el Registro Único de Víctimas, en el país hay un total de 45.630 personas reportadas como blanco de este delito.

   Uno de los casos emblemáticos de este flagelo es 'La Escombrera', en el que se refleja la magnitud de la desaparición forzada por el conflicto armado en el departamento de Antioquia.

   Los estudios del Centro de Memoria Histórica y las cifras de la Fiscalía coinciden en que es la región más afectada debido a la presencia de todos los actores armados responsables de este delito de lesa humanidad, con 10.855 casos denunciados.

   Sin embargo, esa cifra aumenta considerablemente cuando se tienen en cuenta que las víctimas indirectas son muchas más.

   Por ello, a pesar de lo imposible que resulta devolver a las 27.700 familias afectadas a sus desaparecidos, ha habido avances importantes en la atención y reparación integral de estas víctimas indirectas.

   Así lo reconoce la presidenta de la Asociación Madres de la Candelaria, Teresita Gaviria, una de las líderes más reconocidas de las víctimas del conflicto, quien desde hace 17 años toca las puertas de autoridades, marcha por las calles y va a las cárceles a hablar con los victimarios para encontrar a un hijo, un hermano y un sobrino desaparecidos a manos de las Autodefensas del Magdalena Medio.

   Asimismo, recuerda que cuando las madres empezaron sus plantones frente a la iglesia de la Candelaria en 1999, en pleno Parque Berrío de Medellín, "teníamos miedo de alzar la voz, nos despreciaban y hasta nos amenazaban ahí mismo".

   Pero tras 16 años de lucha, hoy son más visibles y reconocidas, aunque persisten las falencias para realizar la búsqueda de los desaparecidos por parte de las autoridades.

   Sin embargo, reconoce que aunque se deben mejorar los mecanismos de búsqueda, "al menos ya hemos encontrado a 130 víctimas para tranquilidad de sus familias".

   Asimismo, destaca que tras década y media de trabajo, ahora, gracias al trabajo articulado con la Unidad para las Víctimas, han avanzado y tienen 750 víctimas indemnizadas.

   Desde 2013, la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas ha indemnizado en Antioquia a 4.599 familiares de víctimas de desaparición forzada y en el resto del territorio nacional se han entregado 78.000 indemnizaciones individuales por este hecho, con una inversión de 355.000 millones de pesos (115 millones de dólares).

   Teresita Gaviria, que ha estado al frente de la entrega de indemnizaciones, cuenta que luego de recibir este dinero como parte de su reparación, las víctimas "fueron orientadas e invirtieron esos recursos en vivienda propia, montaron sus tiendas, microempresas y casi 100 de ellas en estudio para terminar bachillerato o ir a la Universidad".

RECONCILIACIÓN .

   Las Madres de la Candelaria, al igual que otras organizaciones de víctimas de desaparición forzada, son ejemplo ahora de reconciliación, tras haber visitado en los últimos años a desmovilizados de la guerrilla y las autodefensas en las cárceles, protagonizado actos de perdón.

   Tras dichas visitas, los victimarios les confesaron la ubicación de fosas comunes que han permitido a la Fiscalía exhumar 15 restos óseos de víctimas.

   "Estamos a la espera de que la Fiscalía programe las diligencias para ir a buscar más tumbas clandestinas de desaparecidos gracias a la información de los desmovilizados", añade Gaviria.

   Hasta julio de este año, las investigaciones de la Fiscalía han conducido a exhumar en todo el país 6.017 cuerpos de víctimas de desaparición, lo que agradecen miles de madres que han podido tener la tranquilidad de saber con certeza la suerte que corrieron sus hijos.

   Un ejemplo de ello es María, quien recuperó los restos de su hijo asesinado y desaparecido en el Urabá antioqueño hace 15 años.

   "Me dijeron que lo mataron, pero yo lo veía en sueños y no saber si estaba vivo o muerto era un dolor de no acabar. Ahora me tranquiliza saber dónde está sepultado con dignidad, y poder ir a visitarlo".