27 de noviembre de 2015

Médicos operan con chalecos antiexplosivos a un soldado con una granada

BOGOTÁ, 27 Nov. (Colprensa/Notimérica) -

Cirujanos del Hospital Universitario San José de Popayán tuvieron que utilizar chalecos antiexplosivos y otras prendas de seguridad para extraer a un soldado del Ejército colombiano la ojiva de una granada que se había incrustado en su cuerpo.

Esta inusual emergencia se registró en las últimas horas del jueves, cuando al centro asistencial llegó el soldado campesino Jhon Jairo Zambrano con la ojiva de una granada incrustada en el muslo de la pierna izquierda.

Según explicó el comandante de la Brigada 29 del Ejército, coronel Jorge Hernando Herrera, el uniformado accionó accidentalmente un lanzagranadas múltiple cuando participaba en labores de control en el corregimiento La Herradura, zona rural del municipio de Almaguer, en el sur del Cauca.

"Fue un accidente padecido por el uniformado luego que accionara esta arma cuando participaba en acciones de control de área en el sur del Cauca. La ojiva se clavó en su muslo, afectando por fortuna tejidos blandos de su pierna", expuso el coronel, quien señaló que, afortunadamente, ello condicionó que el explosivo no se activara.

Así, dio tiempo al trasladado del herido, por tierra, al hospital San José, donde el equipo médico y administrativo preparó un área de quirófano en la zona del parqueadero, con el fin de adelantar la extracción de la ojiva bajo la supervisión de funcionarios antiexplosivos del grupo Marte.

PELIGROSA INTERVENCIÓN.

Tras adecuar un quirófano con una carpa y lonas militares a las afueras del hospital, los médicos y el personal antiexplosivos adelantaron la extracción del peligroso objeto, procedimiento que duró alrededor de cuatro horas. Mientras tanto, los demás usuarios del centro asistencial fueron ubicados en un área apartada como medida de seguridad.

Andrés Narváez Sánchez, director del Hospital Universitario San José, destacó que es la primera vez que se atiende una emergencia de esta naturaleza.

Y es que el personal médico debió usar chalecos antiexplosivos y demás prendas de seguridad a la hora realizar la extracción de la ojiva, la cual luego fue retirada del improvisado quirófano tras ser ubicada por un técnico antiexplosivos en la parte trasera de una camioneta, en la que fue trasladada a una zona aislada para ser detonada controladamente.

"El uniformado está consiente, estable. Por fortuna este elemento no afectó vías sanguíneas, ni parte ósea, solo tejidos blandos. Esto, dicen los expertos, permitió que este elemento no estallara, permitiendo esta maniobra. Ahora el soldado pasa una cirugía para la restitución de los músculos afectados", explicó el director del centro asistencial.