21 de octubre de 2015

El 'megaproyecto' urbanístico de Santiago de Chile que cayó con la Dictadura

SANTIAGO, 21 Oct. (Notimérica) -

Fue el proyecto más ambicioso emprendido en la historia del desarrollo urbano de Chile, pero también fue abruptamente detenido por el Golpe de Estado Militar de 1973 que instauró la dictadura de Augusto Pinochet.

El proyecto consistía en la remodelación del centro-poniente de la capital, Santiago de Chile, que incluía 16 manzanas situadas entre las calles Santo Domingo como límite norte, Agustinas por el sur, Amunátegui al este y Almirante Barroso al oeste. Con ello se pretendía conseguir que los vecinos de la zona, que comenzaban a desplazarse hacia barrios con mejores condiciones, se quedaran en el centro.

Este proceso de transformación del centro impulsado por el entonces presidente chileno, Salvador Allende, iba a contar con vías peatonales y estacionamientos subterráneos y además se convertiría en el centro empresarial de la ciudad, pues se pretendían levantar varios edificios destinados a oficinas.

"La tentativa de remodelar un área de 20 hectáreas, adyacente al distrito central de Santiago de Chile, era el proyecto más ambicioso emprendido en la historia del desarrollo urbano de nuestro país", según señaló el arquitecto Miguel Lawner, exdirector ejecutivo de CORMU (Corporación de Mejoramiento Urbano).

El proyecto, que comenzó a gestarse en 1972, apenas un año antes del Golpe Militar que terminó con la vida de Allende y alzó al poder a Pinochet, fue presentado a un concurso al que se presentaron un total de 87 proyectos de 25 países como Argentina, Brasil, la Unión Soviética o Bulgaria, entre otros.

Finalmente la obra fue asignada a un grupo argentino formado en su mayoría por antiguos alumnos y profesores de la Universidad Nacional de La Plata, que contemplaba la construcción de 625.000 metros cuadrados, dedicando un 50 por ciento del total a la construcción de vivienda.

La propuesta consideró la reagrupación de las 16 manzanas tradicionales en cuatro súper manzanas autosuficientes en materia de equipamientos básicos.

La pasada semana, a la presentación de un libro publicado por el Departamento de Urbanismo de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile acudió uno de los arquitectos encargados del proyecto hace ya cuarenta y tres años, Emilio Sessa.

El ingeniero explicó que, además de garantizar a los residentes del barrio la posibilidad de continuar en él, "esta remodelación apuntaba a radicar residencia para la clase trabajadora con menor nivel de ingresos en el centro de la ciudad".

"Se proponía que hubiera una importante densidad de viviendas, con cerca de 900 habitantes por hectárea. Desde ese punto de vista el desafío del proyecto era cómo hacer que esa gran cantidad de habitantes llevaran una vida cotidiana doméstica agradable y sin conflictos con las actividades centrales de la ciudad", añadió.

El proyecto era, además, increíblemente innovador. "Se planteaba la separación del tránsito vehicular y peatonal, estableciendo dos circuitos peatonales elevados a distintas alturas, siendo uno de ellos destinado a actividades comerciales y administrativas, y el otro para acceso a las viviendas", explicó Sessa. El nivel 0, continúo, "se liberaba para el transporte público y los estacionamientos estaban ubicados en plantas subterráneas".

Además, integraba la edificación nueva con la parte existente, fundamentalmente casas bajas e históricas que había que rehabilitar, y tenía especial cuidado con los edificios patrimoniales, como la Iglesia Santa Ana y la Basílica del Salvador.

FIN DEL PROYECTO

Cuando el equipo de Sessa ya llevaba un año trabajando en el proyecto, se sobrevino el golpe militar. "El 4 de septiembre del '73, en el día de mi cumpleaños, Miguel Lawner me dijo que era mejor que me fuera. En ese momento saqué mi boleto de avión y retorné a La Plata", confirmó el arquitecto la semana pasada.

"A partir de entonces este concurso y este proceso quedaron absolutamente sepultados; todo lo que había sido expropiado para hacer posible el proyecto empezó a venderse a privados, sin planificación del área", añadió Sessa.

POSIBILIDAD DE RESURRECCIÓN

Él mismo confirmó que en los últimos años "ha comenzado a haber un nuevo interés en diversas partes del mundo por nuestras propuestas y modo de hacer ciudad". En concreto, el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) se interesó en incluir su proyecto santiaguino en la muestra 'Latinoamérica en construcción 1955-1980', exhibida entre marzo y julio de este año.

Además, desde la Universidad de Chile también han comenzado los esfuerzos para retomar el concurso de aquel 1972. "Pensamos que volver a publicar en Chile este proyecto a partir de los documentos originales, incluyendo las bases del concurso, junto a una serie de otros escritos de interés, permite traer a la memoria y a los debates lo que es posible hacer cuando se trabaja al servicio de toda la población y no de grupos privados. Y por contraste, lo poco que se logra con un modelo tan desregulado como el vigente", señalaron fuentes de la propia facultad de Arquitectura de la universidad.

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