12 de enero de 2014

El Gobierno admite "un grave problema en Michoacán"

El Gobierno admite "un grave problema en Michoacán"
REUTERS

MÉXICO DF, 12 Ene. (EUROPA PRESS) -

   El subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación de México, Roberto Campa, ha admitido este domingo que el Ejecutivo de Enrique Peña Nieto tiene "un problema grave en Michoacán", tras los disturbios de los dos últimos días.

    "Tenemos que reconocer, como lo ha hecho el secretario de Gobernación (ministro de Interior, Miguel Ángel Osorio Chong), que tenemos un grave problema en Michoacán", ha dicho en declaraciones al diario mexicano 'Milenio'.

   Por ello, ha explicado, "Michoacán es, claramente, un estado que no solo está bajo la atención del Gobierno local, sino también del Gobierno federal".

   Ayer, el líder del opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Zambrano, instó a la clase política mexicana a buscar una solución al problema de la violencia en Michoacán al considerar que amenaza a las elecciones regionales de 2015.

ASALTO A APATZINGÁN

   Los disturbios comenzaron cuando hombres armados, que se sospecha que serían miembros de los llamados grupos de autodefensa, asaltaron el municipio michoacano de Apatzingán, dando lugar a tiroteos, saqueos e incendios, incluso en la Alcaldía.

   Como consecuencia de ello, un hombre de 35 años de edad falleció, al parecer, por una herida de bala en el abdomen. Se cree que habría recibido atención médica antes de su muerte, ya que en el lugar había material sanitario.

   Al mismo tiempo, unos 200 hombres armados, supuestamente pertenecientes a los grupos de autodefensa --según 'El Universal'-- llegaron en 40 camionetas al poblado de Antúnez, uno de los puntos de acceso a Apatzingán.

   Su intención, de acuerdo con el rotativo, sería cercar Apatzingán para lanzar una ofensiva contra Los Caballeros Templarios, organización criminal dedicada, principalmente, al narcotráfico, que se ha hecho fuerte en esta localidad.

   En este contexto, las autoridades mexicanas han desplegado hoy unos 1.500 efectivos federales, entre policías y militares, para restablecer el orden público. El municipio michoacano ya amaneció en relativa "calma" el pasado sábado.

   Por su parte, el vecino estado de Colima ha ordenado reforzar la seguridad en la frontera "para evitar que grupos armados traten de asentarse aquí", según su gobernador, Mario Anguiano. No obstante, se ha mostrado dispuesto a recibir a los refugiados.

   En el último año se han multiplicado los grupos de autodefensa, sobre todo en las zonas rurales de México, con el único objetivo de erradicar el crimen organizado, según dicen, ante la pasividad de las autoridades y las fuerzas de seguridad.