27 de junio de 2014

Las minas antipersonas, 15 años después del tratado de Ottawa

Las minas antipersonas, 15 años después del tratado de Ottawa
REUTERS

NUEVA YORK, 27 Jun. (Notimérica/EP) -

   La conferencia de armas que se celebra estos días en Mozambique ha servido de marco para un anuncio histórico en el seno de la política armamentística estadounidense, de voz de la portavoz del Consejo Nacional de Seguridad, Caitlin Hayden, Estados Unidos anunció la intención de eliminar gradualmente las minas antipersona de su arsenal militar.

   La noticia llega en un nuevo periodo del ejército americano marcado por la reducción de efectivos y la austeridad económica. El secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, propuso a principios de año reducir el Ejército en 30.000 efectivos manejando la cifra por debajo de 500.000 militares de tierra, la mas baja desde la II Guerra Mundial.

   Ahora, Estados Unidos afirma que están trabajando en buscar soluciones que estén en concordancia con la Convención de Ottawa, y aunque no se han concretado los detalles del desarme podría significar el primer paso para un acuerdo futuro. "Finalmente permitan la incorporación de Estados Unidos", afirmó Hayden.

LA CONVENCIÓN DE OTTAWA

   En la década de los 90, las minas antipersonas estaban esparcidas por multiples paises de África, Latinoamérica y Asia, tras cruentas guerras civiles y dictaduras militares. Una amenaza que se saldaba con 26.000 victimas anuales en el mundo, mientras la sensibilidad crecía exponencialmente, y se convirtió en tema estrella en las iniciativas benéficas de la época.

   La Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas, con la posteriormente premiada con el Nobel de la Paz, Jody Williams, a la cabeza y celebrities de la talla de la Princesa Diana de Gales, influyó enormemente en la  la Convención de Ottawa, en la que cristalizaron los intentos de prohibir las minas antipersona.

   En aquel 1997, tan importante para la causa, se celebró en la ciudad canadiense de Ottawa la Convención sobre la prohibición de minas antipersonas, que resumió los esfuerzos de la comunidad internacional en poner coto a esta lacra humana. Ratificada por 159 países, los firmantes se comprometieron a luchar contra su uso, destruir las minas en territorío propio, así como eliminar este explosivo de sus arsenales.

   No obstante, este tratado internacional que entró en vigor en 1999, no fue firmado por 35 paises de la ONU, entre ellos Estados Unidos, Rusia, China, Israel o Irán. Una decisión que desde el prisma americano se justificó enredados en excepciones que quisieron incluir en el tratado, y que supuso una oportunidad histórica que dejaron pasar.

DURAS CRÍTICAS INTERNAS

    "Podemos integrarnos a un movimiento histórico o cometer un error monumental si nos convertimos en un obstáculo", dijo el representante demócrata Lane Evans, durante el gobierno de su compañero Bill Clinton. Washington optó por convertirse en obstáculo y argumentando hasta la saciedad la relevancia de estas armas en Corea del Sur se opuse al tratado de Ottawa, una postura que mantuvo durante las administraciones de Clinton y Bush hasta la actualidad.

   Famosa es la desavenencia del senador Patrick Leahy, veterano político demócrata y reconocido activista, quien en 1992 escribió el primer documento en contra de la comercialización de este armamento y creó una fundación de ayuda a las víctimas. La oposición al tratado de Ottawa la calificó como "una importante mancha en el país que debería ser el líder moral", y aseguró ser incapaz de persuadir a los presidentes Clinton y Bush sobre el tema, aunque ganó esperanzas en 2008 con la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama.

   "A fin de cuentas hemos combatido en dos guerras sin usarlas, y todos nuestros aliados de la OTAN son firmantes del tratado en contra de las minas. Pero nosotros seguimos sin ratificar Ottawa", aseguró Leahy, quién vio sus esperanza diluirse pese al aire renovador del presidente Obama.

   Las promesas demócratas quedaron en saco roto y como el senador Leahy advirtió "la mala noticia es que el problema sigue sin solucionarse, y todavía miles de personas mueren o son mutiladas por las minas, y de lo que el señor presidente debería darse cuenta es que en su mayoría no son combatientes sino civiles inocentes", en clara referencia al pretexto coreano, el cual le ha sirvió a la administración para eludir públicamente el tratado.

UN NUEVO PANORAMA

   El anuncio puede suponer un nuevo rumbo en la consideración de las minas antipersona por parte del ejercito americano, paradojicamente Estados Unidos es el mayor donante mundial para campañas de desminado y tratamiento de víctimas de minas antipersonas, al aportar una cantidad estimada de 2.000 millones de dólares (unos 1.400 millones de euros) desde 1993.

   Desde la entrada en vigor del tratado, 3.200 kilómetros cuadrados en diversos países del mundo han sido "limpiados" de minas y se han dado reducciones considerables en la cantidad de víctimas, aunque todavía 5.197 personas fallecieron en 2008.