Las mujeres, el eslabón más débil de la cadena productiva en Nicaragua

El movimiento Maria Elena Cuadra "escucha, entiende y acompaña" a las mujeres para mejorar sus derechos

Las mujeres, el eslabón más débil de la cadena productiva en Nicaragua
19 de noviembre de 2018 REUTERS / OSWALDO RIVAS

MADRID, 19 Nov. (EUROPA PRESS) -

El reciente estallido social en Nicaragua ha expuesto las históricas reivindaciones de los colectivos más vulnerables del país centroamericano, entre ellos las mujeres, el eslabón más débil de una "economía de supervivencia" que tiene en las maquilas y la manufactura industrial su ejemplo más evidente.

Cony Velásquez trabajó durante siete años en estas maquilas, integradas en unos parques industriales de financiación extranjera en los que solo las movilizaciones civiles han permitido dar tímidos pasos hacia la mejora de derechos. Velásquez, que arrastra dos enfermedades crónicas --de pulmones y faringe-- y un despido por reclamar sus derechos, forma ahora parte del movimiento de Mujeres Trabajadoras y Desempleadas 'María Elena Cuadra' (MEC).

Fundado en mayo de 1994, este movimiento promueve la incorporación y participación plena y en condiciones de igualdad de las mujeres, para lo cual impulsa programas de formación y acción comunitaria que buscan erradicar la discriminación, la violencia y la desigualad económica. El MEC, ha explicado Velásquez, "escucha, entiende y acompaña" a las mujeres.

Desde su creación en 1994 ya ha formado a 75.000 mujeres y cuenta con una red de unas 7.000, pero ahora aspira también a que las propias mujeres sean conscientes de sus derechos. Así lo ha expuesto otra de sus integrantes, Martha Sandino, que durante un encuentro con periodistas en Madrid ha relatado parte de la "lucha" que libran por mejorar el día a día en el entorno laboral.

Aunque ha admitido que las condiciones han mejorado "bastante", ha advertido también de la dificultad de buscar un equilibrio entre la seguridad laboral y las presiones que sufren los trabajadores por parte de los empleadores. "Las oficinas son una maravilla, pero las zonas de trabajo no cumplen", ha señalado Sandino, cuyo movimiento colabora con Oxfam en esta reivindicación.

En las plantas de tratamiento de tabaco de las Zonas Francas, por ejemplo, faltan mascarillas y, si hay, la mala ventilación complica su uso, ha explicado Sandino. La activista también ha citado como ejemplo el uso de guantes, un elemento básico que puede hacer que las trabajadoras no cubran el exigente nivel de producción mínima al dificultar la manipulación.

Las inspecciones tampoco resuelven la situación, porque las empresas están al tanto y preparan un 'decorado' con extintores, botiquines o mascarillas. "Después (de la visita), esto no existe", ha denunciado por su parte Velásquez.

REFORMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL

Otra de las reivindicaciones históricas del movimiento feminista es la visibilidad formal de unas mujeres que trabajan en la sombra y, en muchas ocasiones, sin un mínimo registro. Velásquez ha destacado que, gracias a las campañas de sensibilización, se ha pasado de 3.000 a 37.000 mujeres inscritas en el Instituto Nacional de Seguridad Social (INS).

Precisamente una reforma de este sistema de seguridad social fue en abril el detonante de un "estallido social" que obligó al Gobierno de Daniel Ortega a dar marcha atrás a la medida, especialmente después de que la muerte de tres estudiantes en los primeros compases de las movilizaciones generase una ola de protestas sin precedentes en años.

La rebaja de las pensiones y el aumento del mínimo de semanas cotizadas para tener derecho a subsidios --de 750 a 1.500 semanas-- colmó la paciencia de una sociedad que, pese a la retirada del proyecto por parte del Gobierno, siguió en las calles "demandando justicia" por las muertes y las detenciones, como ha explicado Sandino ante los periodistas.

Ahora, hay un "impasse". La representante del MEC ha aseverado que este parón era necesario porque la parálisis habría terminado provocando "una catástrofe mucho mayor", en la medida en que muchos sintieron que era más importante poner un plato en la mesa --se habrían perdido 200.000 empleos en estos meses--. La "paz" de la que habla el Gobierno, por tanto, es relativa: "No puede haber paz cuando hay detenidos, cuando hay muertos".

Sandino ha apuntado que es momento de "redefinir estrategias" y ha reiterado la voluntad del MEC de sumarse a un hipotético proceso de diálogo del Gobierno, tal como ya hizo en la oportunidad anterior. Sin embargo, también ha recordado que la salida a la crisis pasa por "la vía democrática y cívica que son las elecciones", sin entrar a valorar la capacidad o legitimidad de Ortega para seguir en el poder.

LAS MUJERES SUFREN LA VIOLENCIA

Cony Velásquez ha contado su propia historia para demostrar que, como ella, muchas mujeres nicaragüenses se han convertido a su pesar en cabezas de familia haciendo "el doble papel de papá y mamá". Ella sufrió en propias carnes la violencia de un marido maltratador ante el que solo tuvo una "única salida", separarse por el bien tanto de ella como de sus hijos.

El fortalecimiento de los medios de vida y el empoderamiento forman parte de la estrategia de acción tanto del MEC como de Oxfam en Nicaragua, un país con 6,5 millones de habitantes donde los niveles de feminicidio crecen año tras año. En lo que va de año, más de 50 mujeres han fallecido asesinadas en el país centroamericano por su condición de género.

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