14 de septiembre de 2016

Una nueva prueba científica desacredita la versión oficial del Gobierno mexicano sobre el caso Ayotzinapa

Una nueva prueba científica desacredita la versión oficial del Gobierno mexicano sobre el caso Ayotzinapa
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CIUDAD DE MÉXICO, 14 Sep. (Notimérica) -

Una nueva prueba científica de un grupo de expertos independientes desacredita la versión oficial del Gobierno mexicano sobre el caso de la desaparición de los 43 normalistas (estudiantes de magisterio) de Ayotzinapa, el 26 de septiembre de 2014 en la ciudad mexicana de Iguala, en Guerrero, y asegura que la principal hipótesis oficial de que habrían sido calcinados en un basurero nunca ocurrió.

El entonces procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, dijo el 7 de noviembre de 2014 que los 43 jóvenes de Ayotzinapa habían sido incinerados en el basurero de Cocula e incluso presentó los supuestos testimonios de quienes lo habían hecho.

Sin embargo, según el último informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), publicado por la revista 'Science', enviado a México hace seis meses por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), indica que "no existe ninguna evidencia que apoye la hipótesis generada en base a testimonios de que 43 cuerpos fueron quemados en el basurero municipal de Cocula".

El investigador peruano de la Universidad de Queensland, José Torero, en su investigación incineró hasta cuatro cerdos a la vez y determinó que para quemar por completo 43 cuerpos hubiera sido necesario apilar entre 20.000 y 40.000 kilogramos de madera.

Esta técnica fue realizada para determinar si la grasa corporal podría haber servido como combustible --como sostiene la versión oficial-- facilitando la incineración total; sin embargo, lo que notaron los expertos fue que cada vez que se agregaba un nuevo cuerpo, la intensidad disminuía.

Esta prueba podría dar un nuevo giro al caso Ayotzinapa, que ayudaría al esclarecimientos de los hechos.

CASO AYOTZINAPA

Los normalistas llegaron a Iguala el 26 de septiembre de 2014 para recaudar fondos para viajar a la capital mexicana el 2 de octubre con el fin de participar en la conmemoración de otra matanza estudiantil, la de Tlatelolco.

Según la versión oficial, ese día la esposa del alcalde tenía previsto presentar un informe de su labor al frente del Sistema de Desarrollo Integral para la Familia municipal y, ante el temor de que los estudiantes reventaran el acto, como ya había ocurrido en el pasado, el alcalde ordenó a la Policía actuar contra los estudiantes.

Policías de Iguala, apoyados por agentes de Cocula, interceptaron a los jóvenes a la entrada del municipio y abrieron fuego, matando a uno de ellos y dando lugar a un enfrentamiento que se saldó con seis muertos y 25 heridos.

Una vez controlada la situación, detuvieron a los 'normalistas' que no consiguieron huir, les condujeron en varios furgones policiales a los límites entre Iguala y Cocula y se los entregaron al grupo de sicarios de Guerreros Unidos.

A partir de ese momento el rastro de los 43 jóvenes se pierde. Queda ahora el análisis de las cenizas, ya que el de los cadáveres de la treintena de fosas comunes halladas en Iguala y municipios cercanos ha revelado que no son los jóvenes.