26 de marzo de 2007

Perú.- Lima podría sufrir restricciones de agua en 2009 ante crecimiento demográfico y falta de infraestructuras hídrica

La oposición a los trasvases de regiones colindantes dificulta la solución para una ciudad de 8 millones de habitantes

LIMA, 26 Mar. (De la enviada especial de EUROPA PRESS, Carolina Pérez) -

La capital de Perú, con más de 8,5 millones de habitantes, podría sufrir restricciones de agua en 2009 si continúa el crecimiento demográfico actual y la falta de infraestructuras adaptadas, que provocan que actualmente se pierda hasta el 40% de los recursos hídricos, según la empresa concesionaria del Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (SEDAPAL).

En Lima se asienta el 26% de la población nacional y es la región con mayor número de habitantes en situación de pobreza de Perú, la cual afecta a alrededor del 35,8% del total, es decir, a cerca de 3 millones personas, de los que el 11% (equivalente a un 4% de la población total) está por debajo del umbral de pobreza extrema.

Además, la presión demográfica en Lima se ve incrementada continuamente con la llegada de refugiados del resto del país, especialmente, de la región andina. Los recién llegados se asientan en los denominados "conos", verdaderos asentamientos humanos que han venido creciendo ininterrumpidamente desde hace varias décadas, sin reglas de ocupación del espacio, ni soporte legal para velar por la propiedad y la seguridad individual.

Pese a ello, en una política de hechos consumados, la de Lima ha sido una de las administraciones que ha formalizado estos nuevos barrios -a veces en pleno desierto como el de Pachacutec- sin que ello suponga la administración de infraestructuras básicas como la electricidad o el agua.

OPOSICIÓN A LOS TRASVASES

Para abordar el problema, la empresa SEDAPAL, que trabaja en Lima Metropolitana y el Callao, ha previsto diversos proyectos de trasvase de agua entre cuencas, que topan ahora con la oposición de otras regiones, como la de Junín. Se trata en su mayoría de trasvases de agua de la cuenca del Río Mantaro hacia la del Rímac, así como de Jacaybamba, en la cuenca del Chillón, y un embalse de Manchay en la cuenca del Lurín.

Además de este problema, la falta de infraestructura y la ausencia de tecnología no permiten almacenar las precipitaciones durante la época de lluvias. Durante los meses de lluvias en la sierra, el sistema se colapsa y deja escapar más del 40% del agua que trae el río, puesto que no tiene capacidad para filtrar el lodo y el desmonte que trae el caudal.

Otra de las polémicas se centra que el servicio de distribución y tratamiento de agua está a cargo de las "municipalidades", que otorgan, mediante concesión, los derechos de gestión a las empresas privadas de saneamiento, como es el caso de Lima.

El Gobierno de Alan García intenta por tanto conseguir los fondos necesarios del sector privado a través de participaciones en proyectos específicos, sin que su discurso en contra de las privatizaciones de los servicios esenciales se vea alterado.

CÓLERA EN 1991

La ausencia de agua potable o su mala calidad incide directamente en la salud de los habitantes de Lima, como se demostró durante la epidemia de cólera que afectó Perú en 1991 puesto que la mayoría de los casos se presentaron en los "conos" de Lima. Para aquella fecha, un significativo número de domicilios de Lima carecía de conexión a la red pública de agua y alcantarillado, y se abastecían mediante camiones cisternas, la mayoría de los cuales no tenía control sanitario.

Este nivel de cobertura no ha logrado alcanzar niveles satisfactorios en las últimas décadas, e incluso ha descendido dramáticamente en algunas zonas, ante la rápida expansión de los conos y los denominados "pueblos jóvenes". Según SEDAPAL, más de un millón de personas en la ciudad de Lima, no cuentan con agua y saneamiento en el interior de sus viviendas.