15 de noviembre de 2011

"Las mujeres de Quispicanchi nos decían que no querían ser mujeres porque se sufre mucho"

MADRID, 15 Nov. (EUROPA PRESS) -

Las mujeres de Quispicanchi, una provincia de Cusco, en Perú, reconocían a Rosa María Mujica, del Instituto Peruano de Educación en Derechos Humanos y Paz (IPEDEHP), que no querían ser mujeres "porque se sufre mucho".

Mujica y la organización de la que forma parte decidieron "cambiar esa realidad" y crearon un proyecto junto con Fe y Alegría (contraparte de la ONG jesuita Entreculturas en el terreno) enfocado a la educación. Trabajaron en tres niveles de intervención: con el profesorado, los padres y madres y con el alumnado.

Durante la presentación, este lunes, del informe 'Las niñas a clase. Una cuestión de justicia', Mujica ha hablado de las consecuencias que tiene para 35 millones de niñas el no poder acceder a la educación y del éxito del proyecto en Quispicanchi, estudio de caso documentado en el informe.

Valeria Méndez de Vigo, que también ha participado en la presentación en la ha denunciado que de los 67 millones de menores sin escolarizar en el mundo, el 53% son niñas y que "esta profunda inequidad de género se manifiesta también en que de los 759 millones de personas adultas analfabetas hoy día, dos tercios son mujeres". "Supone un hándicap enorme que limita considerablemente las opciones de desarrollo de millones de mujeres y niñas en el mundo", ha añadido.

Méndez de Vigo ha apuntado que "la educación puede contribuir a perpetrar la situación existente o, por el contrario, puede ser una poderosísima herramienta de cambio para esta situación de discriminación o inequidad contra las mujeres y las niñas".

El trabajo recoge una serie de conclusiones entre las que se incluye que pese al reconocimiento universal del derecho a la educación y las convenciones internacionales que lo respaldan, "este derecho se vulnera de manera sistemática en la práctica", según ha señalado Méndez. Otra conclusión destacada en la presentación es que "está demostrado que la educación mejora la calidad de vida no sólo de las mujeres, sino también de sus familias, sus comunidades y de los países en los que se insertan".

Entreculturas incluye en el informe recomendaciones como asegurar el derecho a la educación gratuita para todas las personas "destinando la inversión suficiente". Méndez ha recalcado que lo que piden es que "los Estados cumplan su obligación de destinar el seis por ciento del PIB, de modo que pueda garantizarse una educación obligatoria y gratuita para todos" y la supresión de costes directos e indirectos.

Méndez ha denunciado que según la UNESCO "existe una brecha de financiación externa de 16.000 millones de dólares anuales (unos 12.000 millones de euros) para cumplir con la educación básica de todos los niños y niñas". "16.000 millones de dólares son lo que cuestan seis días de gasto militar", ha aseverado.

PROYECTO EDUCATIVO EN QUISPICANCHI

Mujica ha explicado que el proyecto del IPEDEHP se centró en tres niveles: el profesorado "porque la escuela era muy violenta, donde las niñas no eran visibles y donde todo el sistema expulsaba a las niñas de la escuela", en padres y madres "sobre todo con madres porque eran las más resistentes a que las niñas fueran a la escuela pues suponía más carga de trabajo para ellas"; y con el alumnado porque "si ellos eran conscientes de sus derechos, podían ayudar a presionar para el cambio", ha señalado.

Roxana Quispe participó del proyecto y aprendió a leer y escribir siendo adulta. Ha afirmado que antes "los maestros desanimaban, no solamente dejábamos de estudiar por no tener dinero sino por el temor de que el maestro nos iba a pegar". "Las niñas se mostraban temerosas, se tapaban la boca al hablar", ha añadido.

"En seis años la realidad cambió", ha declarado Mujica. "Hoy día no hemos perdido ninguna niña, todas terminan sexto grado de Primaria y además, todas quieren ir a Secundaria". "Ahora los niños y niñas son conscientes de sus derechos y los exigen", ha añadido. Sin embargo, Mújica reconoce que "queda mucho camino por recorrer, aunque las leyes lo exigen, todavía la distancia entre la realidad y las leyes es enorme".