12 de julio de 2015

Putumayo, el departamento colombiano que más espera el cese al fuego

Putumayo, el departamento colombiano que más espera el cese al fuego
COLPRENSA

BOGOTÁ, 12 Jul. (Colprensa/Notimérica) -

El departamento del Putumayo tiene una extensión de 24.885 kilómetros cuadrados. Está ubicado al sur de Colombia, en la frontera con Ecuador y Perú. Una región 'caliente' de orden público, en la que sus 350.000 habitantes están cansados de ser víctimas directas e indirectas del conflicto armado, promovido en esta zona por la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desde principios de la década de los 80 y que ha cobrado miles de víctimas entre hombres, mujeres y menores de edad de todo tipo de condición social, pensamiento político y creencia religiosa.

Las últimas acciones de la guerrilla se han concentrado en gran medida en esta región de Colombia, al punto de que muchos la reconocen como una de las principales zonas afectadas por la gravedad del conflicto armado.

Por eso la mesa departamental que conforman organizaciones sociales, campesinas, indígenas y afros; las mujeres de la Red Tejedoras de Vida; la Ruta Pacífica, la Iglesia Católica y las autoridades civiles departamentales, están solicitando que el Gobierno Nacional y la guerrilla de las FARC firmen el acuerdo de paz o, por lo menos, que se materialice el cese el fuego, para que terminen los actos de violencia cotidianos en los municipios del medio y bajo Putumayo.

La guerrilla de las FARC opera en el Putumayo con tres frentes: el 32, el 48 y el 49. El 48 tiene 140 hombres en armas bajo el mando de alias 'Robledo' y opera en la zona del bajo Putumayo, en los municipios de Puerto Asís, Leguízamo, Orito, San Miguel, Valle del Guamuez, y parte de Ipiales, en Nariño.

El Frente 49 tiene 40 hombres en armas con mando de alias 'Orlando' y operaciones en la región del norte del Putumayo y el sur del Caquetá.

Y el Frente 32, bajo el mando de alias 'Mauricio Caballo', cuenta aproximadamente con 100 guerrilleros y opera en la zona que conforman Puerto Guzmán, Villa Garzón, Puerto Caicedo, el norte de Leguízamo, poblaciones del suroccidente de Caquetá y de la región de Piamonte (Cauca).

Dichas identificaciones son las oficiales hechas por la División Sexta del Ejército, en cuyo reporte no quedan incluidos los llamados milicianos o auxiliadores, que pueden llegar a más de mil en el departamento.

Las FARC, en un radio de acción en los municipios de Villagarzón, Puerto Guzmán, Puerto Caicedo, Leguízamo, Puerto Asís, Orito, Valle del Guamuez, y San Miguel, han realizado una alianza estratégica con la banda del narcotráfico conocida como 'La Constru', para el cultivo de matas de coca, sobre todo en los municipios del bajo Putumayo, y el tráfico de pasta de coca que envía hacia Ecuador a través de los 292 kilómetros de frontera.

El grupo armado ilegal ha montado pasos fronterizos para sacar el alcaloide que, en ocasiones, le cancelan con armas de largo alcance, para fortalecer a los hombres de la guerrilla y de la misma banda delincuencial.

'La Constru' está liderada por Miguel Antonio Bastidas, alias 'Gárgola', sobre quien la Policía ofrece hasta 2.000 millones de pesos de recompensa por información para lograr su captura. Inteligencia de la Policía ubica al sujeto en zona del río Guamuez, con seguridad prestada por guerrilleros.

Esta banda lleva más de cinco años y sus primeros integrantes fueron desmovilizados de las AUC del Bloque Putumayo. Hoy, aparte de dedicarse al narcotráfico, comete homicidios por encargo de la guerrilla a personas que se les enfrenten a las FARC. Este año se le han incautado a esta alianza 435 kilos de clorhidrato de cocaína procesada y lista para su exportación hacia el Ecuador.

Los enlaces entre la banda delincuencial y las FARC son: Diego Mauricio Mejía Rojas, alias 'El Paisa', y John Fredy Caicedo, alias 'Pantera', por quienes también se ofrece dos mil millones de pesos como recompensa a cambio de información valiosa que les llegue a las autoridades.

En el Putumayo hay 7.000 hectáreas sembradas con matas de coca, siendo la región de Puerto Asís la más cultivada.

El comandante de la Brigada 27 de Selva del Ejército, general Alfonso Vacca Torres, y el coronel Suárez Laguna coinciden en afirmar que las FARC en Putumayo se han dedicado al narcotráfico, lejos de sus ideales revolucionarios.

LOS ATAQUES

Bien sea porque tenga relación o no con la actividad del narcotráfico, la guerrilla en Putumayo también desarrolla una agresiva campaña terrorista. Durante 2015 ya ha cometido 21 atentados contra la infraestructura petrolera en los 435 kilómetros de oleoductos, ha provocado el derrame de 19.725 barriles de crudo, lo que ha generado un grave impacto ambiental.

También atacaron con explosivos un pozo petrolero en La Carmelita, jurisdicción de Puerto Asís, lo mismo que las estaciones de Policía del Puente Internacional de San Miguel, El Tigre, Puerto Guzmán, La Dorada y Puerto Limón, y ha realizado dos ataques con cilindros de gas y tatucos contra dos batallones militares, en el corregimiento de Santana y en Puerto Asís, donde no se presentaron daños materiales, pero sí tres personas heridas, entre ellas un soldado de la Brigada Móvil 13.

A parte de éste último, en 2015 se cuentan dos policías muertos y otros siete soldados y tres policías heridos. Contra la población civil, han ocurrido 70 homicidios entre 2014 y lo que va corrido de este año, que la Policía considera fueron perpetrados por las FARC y por la banda 'La Constru'.

La Red Nacional de Información reportó que durante 2014 hubo 1.795 personas víctimas de actos terroristas, atentados, combates y hostigamientos en el departamento. Por su parte, la Policía ha logrado la captura este año de 42 guerrilleros, mientras que el Ejército reporta 23 capturas.

LAS AMENAZAS

El accionar de los grupos ilegales en Putumayo, la guerrilla y la banda criminal, genera tanta presión entre los pobladores del departamento, que en el primer semestre del año se presentaron ante las autoridades 4.701 personas para reportar amenazas. Los motivos son diversos e incluyen el que algún miembro de la familia haya realizado el servicio militar o se haya vinculado a la Policía; a estas víctimas, consideradas con los casos más graves, las FARC las ha obligado a salir de la zona.

También se reporta que este grupo armado ilegal ha implementado el que llama un 'Manual de convivencia', que no permite la libre movilidad de las personas, en especial de las que habitan en la zona rural del bajo Putumayo; tampoco se les permite el uso de celulares con cámara fotográficas y se les vigila la salida y el ingreso a las veredas.

Un sector de la comunidad rural de los municipios de La Hormiga y San Miguel denuncia que sigue ocurriendo reclutamiento forzado de menores de edad, incluso algunos padres de familia del sector de San Miguel, se organizaron y fueron hasta un campamento de las FARC a presionar a los comandantes de escuadra que les devolvieran a sus hijos, logrando su objetivo.

En estos seis primeros meses de este año se han reportado dos secuestros por parte de la guerrilla, uno en el municipio de San Miguel, donde un finquero fue plagiado en febrero y por cuya liberación exigieron la suma de nueve millones de pesos, y el segundo caso se presentó el pasado martes, cuando un subteniente del Ejército fue retenido; él aún permanece en poder del Frente 32 de las FARC.

Con ese panorama de violencia y temor, conocida la noticia desde La Habana, por parte de los principales jefes de las FARC, de que a partir del 20 de julio ese grupo ilegal entrará en un cese el fuego unilateral, se sintió un aliento de alivio entre la comunidad putumayense, porque los ceses anteriores fueron respetados y no se presentaron actos de violencia.

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