7 de julio de 2009

RESUMEN 3-China impone toque de queda en capital de Xinjiang

Por Chris Buckley

URUMQI, China (Reuters/EP) - China impondrá el martes un toque de queda en la capital de la región musulmana china de Xinjiang, luego de tratar de sofocar con gases lacrimógenos nuevas protestas dos días después de un baño de sangre de origen étnico que ha dejado 156 muertos y 1.000 heridos.

El toque de queda se cumplirá desde las 21.00 hora local hasta las 08.00 del miércoles (1300 GMT del martes a 0000 GMT del miércoles), según citó Xinhua a Wang Lequan, jefe del Partido Comunista de la región, en un discurso televisado.

Cientos de manifestantes de la etnia china han, muchos armados con cuchillas de carnicero, caños de metal y bastones de madera, atacaron tiendas de uighures, un pueblo turco mayoritariamente islámico que comparte lazos lingüísticos y culturales con Asia central.

Algunos manifestantes han gritaban "ataquen a los uighures" mientras ambos bandos se arrojaban piedras entre si. Muchos sufrieron heridas pero no había reportes sobre muertes.

La policía usó gases lacrimógenos para intentar dispersar la multitud, pero ésto sólo envalentonó a los manifestantes, atrapados entre dos filas de fuerzas policiales a 600 metros de distancia una de la otra.

Algunos usaron agua para enjuagarse los ojos, afectados por el gas lacrimógeno, mientras avanzaban contra la policía en el extremo mayoritariamente uighur de la calle.

Xinjiang ha sido cuna de tensiones étnicas, avivadas por una brecha económica creciente entre los uighures y los han, el estricto control gubernamental sobre la religión y la cultura y un flujo de inmigrantes han que ahora son mayoría en las principales ciudades de la región.

Pekín ha invertido dinero para explotar los ricos depósitos de petróleo y gas en Xinjiang, consolidando su poder en una zona fronteriza estratégicamente vital que limita con Pakistán, Afganistán y Asia Central, pero los uighures dicen que los han son los principales beneficiarios.

"HORA DE LUCHAR"

Parte de la multitud comenzó por un momento a cantar el himno chino antes de que la policía la hiciera retroceder usando gas lacrimógeno.

Policías anti disturbios armados con bastones y escudos alejaron a los manifestantes de una barriada uighur, pero varios cientos lograron romper las líneas policiales.

Muchos de los manifestantes uighures eran mujeres, que mostraban documentos de identidad de esposos, hermanos o hijos que según decían habían sido detenidos arbitrariamente en redadas arbitrarias dispuestas como represalia por los disturbios del domingo en Urumqi.

"Mi esposo fue arrestado ayer por la policía. No dijeron porqué. Sólo se lo llevaron", dijo a Reuters una mujer que se identificó como Maliya.

Abdul Ali, un uighur de veintitantos años que se había sacado la camisa, levantó su puño en el aire. "Nos han estado arrestando sin razón, y es hora de que nos defendamos", expresó el manifestante.

Ali dijo que tres de sus hermanos y su hermana se encontraban entre los 1.434 detenidos para ser interrogados. De los 156 muertos, 27 eran mujeres.

El martes más temprano, el jefe del Partido Comunista en Xinjiang, Wang Lequan, dijo que aunque los disturbios del domingo habían sido sofocados, "esta lucha esta lejos de haber concluido".

Los medios estatales de Xinjiang citaron a Wang instando a funcionarios a lanzar "una lucha contra el separatismo".

La representante de la organización Human Rights Watch, Sophie Richardson, pidió que se realizara una investigación independiente sobre los incidentes.

¿SE EXPANDEN LOS DISTURBIOS?

Algunos diarios de Xinjiang también exhibieron fotografías gráficas de la violencia, incluyendo cadáveres. Al menos una de las fotos mostraba a una mujer degollada.

A pesar de la mayor seguridad, los disturbios parecían estarse propagando por la volátil región, donde las tensiones étnicas de larga data periódicamente devienen en baños de sangre.

La policía dispersó a cerca de 200 personas en la mezquita Id Kah en la ciudad de Kashgar el lunes por la noche, indicó la agencia de noticias estatal Xinhua.

El reporte no especificó si la policía utilizó la fuerza, pero informó que se habían establecido puestos de control en cruces entre el aeropuerto de Kashgar, situada al oeste de Xinjiang.

Casi la mitad de los 20 millones de habitantes de Xinjiang son uighures, mientras que la población de Urumqi, emplazada a 3.270 kilómetros al oeste de Pekín, está constituida principalmente por chinos Han.

Funcionarios chinos han responsabilizado por la violencia a grupos separatistas extranjeros, que según dicen, quieren crear una patria independiente para la minoría musulmana uighur.

La embajada china en Holanda fue atacada por activistas exiliados pro uighures que destrozaron ventanas, dijo el martes un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores. China condenó el ataque.