18 de agosto de 2015

El reto de conservar los bosques en Latinoamérica

MADRID, 18 Ago. (Notimérica) -

Los bosques son esenciales para la vida en el planeta a niveles ambientales por innumerables razones. Entre ellas, porque son el origen de una gran parte del agua dulce del mundo, albergan especies de todo tipo y ayudan evitar que la temperatura mundial suba a niveles insostenibles.

Como medio de supervivencia para el ser humano, los entornos forestales son el medio de vida para las personas que habitan zonas rurales y suponen una fuente renovable de alimento, madera o medicina.

Sin embargo, alrededor de 13 millones de hectáreas de bosque son taladas cada año y destinadas a diferentes usos, según el Banco Mundial. La deforestación se ha acelerado tanto que, actualmente, nuestro planeta alberga sólo una cuarta parte de sus bosques originales.

Ante esta situación, los países de América Latina se han embarcado en un proyecto con el objetivo de lograr la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal.

REDD+ es un proyecto a nivel mundial que propone mecanismos a los países desarrollados para pagar por el carbono que no se emite a la atmósfera como resultado de la conservación de los bosques, e iniciativas a los países en vía de desarrollo para reducir las emisiones de las tierras forestales.

Esta reducción de emisiones se está ampliando, convirtiendo una serie de proyectos concretos en una ecología del paisaje, de forma que en un futuro sea posible crear estrategias y proyectos aplicables a un país.

Todo esto teniendo en cuenta que cualquier actividad ambientalmente inteligente que se realice hoy puede tener importantes consecuencias en el futuro.

Latinoamérica se ha puesto ya en marcha, y países como Chile, México o El Salvador, están llevando a cabo una serie de medidas que logren reducir el impacto ambiental y conservar los entornos forestales.

En Chile, la degradación forestal es causada, principalmente por la demanda de leña y maderas. El país ha invertido, con el apoyo del Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques, alrededor de 1 millón de dólares con el objetivo de fortalecer la comunicación con comunidades locales y lograr evitar la degradación causada por la recolección de leña.

Además, hasta cinco regiones de este país tienen como objetivo monitorear la deforestación, mediante un programa de desarrollo de herramientas que permitan medir el carbono perdido por la eliminación individual de los árboles.

México ha apostado por aprovechar sus experiencias positivas en cuanto a gestión de recursos naturales, y combinarlas con financiación procedente de distintas fuentes, con el objetivo de ayudar a comunidades rurales a gestionar sus recursos y generar ingresos adicionales a partir de productos y servicios forestales.

Por otra parte, El Salvador es un país altamente castigado por la deforestación y las catástrofes medioambientales, como inundaciones, sequías, huracanes. El país apenas conserva un 2 por ciento de su superficie forestal original y sus actividades se están centrando, por tanto, en reforestar y renovar el paisaje, y restaurar las zonas naturales degradadas.

El Salvador está poniendo en práctica, de esta forma, una serie de medidas concretas, como son la plantación de árboles en tierras cultivables con el objetivo de estabilizar el suelo, el uso de fertilizantes biológicos para reducir la contaminación, o la rotación de cultivos, el uso de terraplenes y la siembra en curvas de nivel, que permiten retener más agua, frenar la erosión y capturar más carbono.