11 de octubre de 2016

Save The Children: "Las niñas no son propiedad de nadie y no son víctimas de nadie"

MADRID, 11 Oct. (Notimérica) -

El balance realizado en el marco de la celebración del 'Día Internacional de la Niña' este 11 de octubre, pone en evidencia los enormes cambios producidos en materia de desigualdad entre hombres y mujeres en Iberoamérica. Sin embargo, aun son muchos los avances que quedan por llevar a cabo en estos países, que dejan frioleras tasas de deserción escolar y altos niveles de analfabetismo entre las niñas.

En un reciente informe publicado por 'The Save the Children Fund' llamado 'Hasta la última niña: libres para vivir, libres para aprender, libres de peligro' se determinan las diferentes libertades de las chicas iberoamericanas. Entre sus epígrafes, destaca el matrimonio infantil, el acceso a servicios de salud sexual y la libertad de expresión e influencia en las decisiones.

"Todas las personas en el mundo deben reconocer que las niñas no son propiedad de nadie y no son víctimas de nadie", estima el resumen principal del escrito, una frase que en la actualidad no deja de sorprender teniendo en cuenta que el matrimonio se establece como causa principal para dicha posesión.

Cada año, 15 millones de niñas se casan antes de cumplir 18 años, siendo una de cada tres niñas las que lo hacen en los países en vías de desarrollo y una de cada cinco las que contraen matrimonio antes de los 15 años. En el caso de República Dominicana, el 37 por ciento de las mujeres entre los 20 y 24 años se casan antes de la mayoría de edad.

Dicho panorama se apoya en la idea de que la mayoría de los países con las tasas más altas de enlaces infantiles --entendido éstos como la unión legal o informal que involucre a un menor de 18 años según la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN)-- son considerados frágiles o de alto riesgo ante desastres de la naturaleza.

Las incontables desventajas sociales en las que se ven inmiscuidas estas niñas incluyen, principalmente, la falta de mecanismos de protección y las agresiones sexuales y violaciones. Es por eso que, en dichos contextos, las menores solo tienen dos opciones: ser víctimas o ser esposas.

Ya son víctimas desde su propio nacimiento, condicionante principal de su futuro, que se verá transformado por orden de familiares o tutores. Es así como, por ejemplo, en El Salvador, el Código de Familia dentro del marco legal permite a las niñas casarse si sus padres aprueban la unión cuando esta tiene hijos o se ha quedado embarazada.

Las decisiones ajenas a las menores no solo entran dentro del marco familiar, sino que también va más allá del ámbito íntimo y personal y llega a las normas discriminatorias que se establecen dentro de la legislación de cada país. De esta forma, para apostar por el cambio de mentalidades es necesario partir desde la cúspide, con campañas de concienciación y distintos mecanismos de apoyo a las familias.

Es por eso que la educación también supone un factor fundamental para la postergación del matrimonio y el embarazo. Tal es así que varios estudios han determinado que la educación obligatoria hasta los 16 años reduce de manera efectiva la deserción escolar y el analfabetismo.

Por la parte familiar, cabe destacar que algo tan simple como la propia alimentación y hábitos de consumo influyen de manera fundamental en el rendimiento y su consecuentes oportunidades en la vida pública, ya que existen mayores tasas de abandono escolar en los países menos desarrollados por la falta de productividad de las niñas, consecuencia de una mala ingestión de alimentos.

¿QUÉ FUTURO ME ESPERA?

El embarazo es otra de las principales causas de discriminación sexual y social entre las menores de edad. Después del suicidio, la maternidad es la segunda razón por las que las adolescentes de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años fallecen.

Es así como el 19 por ciento de estas niñas que viven en países en vías de desarrollo salen embarazadas antes de su mayoría de edad, mientras que el 3 por ciento lo hace antes de los 15 años. La falta de servicios de salud sexual y reproductiva trae como consecuencia diferentes barreras discriminatorias, entre las que se encuentran la contracción de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).

En el marco de falta de información enfocada a las relaciones sexuales y los servicios de salud y de reproducción destaca Bolivia, donde se ha reportado una infinidad de problemas que van desde la falta de fondos monetarios hasta la necesidad de un permiso familiar para recibir sus tratamientos.

Las menores que viven en las comunidades más pobres y con el menor nivel educativo son las más vulnerables, ya que no tienen la posibilidad de tomar decisiones sobre el sexo ni protegerse de embarazos no deseados. Mucho menos lo son para expresarse de manera libre e influir en las decisiones públicas y privadas.

Por tanto, dos tercios de las niñas ecuatorianas o nicaragüenses sienten que no pueden tomar decisiones sobre asuntos fundamentales en sus vidas. De hecho, solo una de cada tres siente la confianza necesaria para poder expresarse y ser escuchada en presencia de niños y hombres.

A pesar de dichas dificultades, el derecho a ser escuchado se contempla en el artículo 12 dentro de la CDN, que reconoce que tanto los niños como las niñas deben expresar sus sentimientos y pensamientos a la hora de la toma de decisiones, cuya participación debe adecuarse a la edad y madurez del menor.

El nivel económico de los países se convierte, de nuevo, en un pilar fundamental en este tema, donde, por ejemplo, en Perú existe un porcentaje más alto de niñas que de niños que responden de manera afirmativa al siguiente enunciado: "Otras personas de mi familia toman las decisiones sobre cómo debo pasar mi tiempo".

EMPODERAMIENTO E INFLUENCIA

Esta falta de oportunidades y capacidades que tienen las menores para influir directamente en la elaboración de políticas se ve agravada por su falta de representación indirecta por parte de mujeres políticas y líderes, de forma que los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que cuentan con un mayor número de mujeres legisladores invierten más dinero en educación que el resto.

El problema parte otra vez de la educación, donde se debe tener presente en materia legislativa que los adultos deben tomar en serio a los menores, de manera que puedan participar en las decisiones públicas fomentando sus habilidades de comunicación y confianza para expresarse. Para ello, hay que partir de la involucración en materia de igualdad.

No obstante, se considera posible la construcción de un mundo en el cual hasta la última niña tenga la oportunidad de ejercer su pleno derecho como mujer y como persona hasta alcanzar su máximo potencial en la vida. Para ello, Save The Children propone un financiamiento justo, la igualdad de trato y el afianzamiento del poder de las menores en la sociedad.

Es así como la mayoría de los países está luchando para lograr la paridad de género sin importar el tamaño de su economía entre puestos de poder a nivel estatal, como los parlamentarios. De este modo, Bolivia y Cuba son dos de los países con más parlamentarias en relación con los hombres.

Pero, estos favorables datos se contraponen con los que establecen una serie de países de Sudamérica que presentan datos alarmantes respecto a la educación y la mortalidad materna. Es el caso de República Dominicana y Brasil, que son lugares de ingresos medio-altos y proporcionan altas tasas de fertilidad adolescente y de matrimonios infantiles.

Sea por la cúspide o por la base de la pirámide, todos los países del mundo --y en especial los menos favorecidos-- deben organizarse en favor de la igualdad y el acceso a la sociedad por parte de las niñas, que deberán ser motivadas desde la escuela, la familia y, en general, desde la política para buscar la liberalización de todas ellas.