22 de mayo de 2006

El superviviente de '¡Viven!' Nando Parrado relata el accidente en la novela 'Milagro en los Andes'

Treinta años después, el protagonista revela por primera vez y en primera persona la historia del accidente

MADRID, 22 May. (EUROPA PRESS) -

Nando Parrado, uno de los supervivientes del conocido accidente de aviación que tuvo lugar en octubre de 1972 en el que un equipo de rugby uruguayo se estrelló en los Andes y donde tuvieron que sobrevivir durante 72 días bajo las durísimas condiciones de la cordillera y cuyo papel interpretó Ethan Hawke en la película '¡Viven!', cuenta, treinta años después y en primera persona su lucha por sobrevivir en la novela 'Milagro en los Andes'.La publicación del libro en España coincide con su edición norteamericana donde, nada más salir a la venta, ya ha aparecido en la lista de los libros más vendidos del periódico New York Times.

El libro, narrado en primera persona, cuenta el antes y el después de la vida de este superviviente que asegura que "no lo podía haber escrito hace 30 años". El accidente condujo a Nando Parrado y a quince de sus compañeros de equipo a enfrentarse al desierto glaciar a 3.500 metros de altura y fue él, junto con su amigo Roberto Canessa, los que emprendieron la travesía a través de las montañas al conocer por radio que los servicios de rescate habían suspendido la búsqueda. Esta noticia fue para Parrado "el punto de inflexión".En esos momentos, el control "lo toma el instinto", la noticia les dio "la certeza de que teníamos que salir de allí". El final de la odisea vino diez días después al encontrarse con un campesino.

La narración pretende contar, según Parrado "todo lo que es la vida, los errores y lo que he aprendido" y a su vez, rendir homenaje a los compañeros muertos en el accidente de quien, aseguró "no se ha hablado nada". La historia se convierte en una novela con tintes de autoayuda, donde el autor explica que a pesar de la dureza y la excepcionalidad de la experiencia "todos tenemos nuestros propios Andes" y por ello, contando este suceso que está en sus "ojos, piel y mente cada día" ha pretendido relativizar las situaciones difíciles que "suceden a todo el mundo" y recordar que "la muerte es lo único que es real".

SOCIEDAD PERFECTA

Ese día, el 13 de octubre de 1972, los viajeros se dirigían desde Montevideo a jugar un partido de rugby en Santiago de Chile, las condiciones metereológicas hicieron que el avión se estrellara en plena cordillera de los Andes, sólo dieciséis de los cuarenta y cinco pasajeros lograron sobrevivir, entre los muertos, la madre y una hermana del autor. Después de pasar tres días en coma, Parrado se despertó y comenzó su luchar por sobrevivir en compañía de sus compañeros de equipo, su amistad, su educación en la disciplina y el trabajo colectivo fomentaron una solidaridad y organización sorprendentes en dichas circunstancias. Según aseguró el autor, fue una "sociedad perfecta", en esas condiciones donde el único horizonte era la muerte "no existió el egoísmo". Parrado recordó como "quemamos el dinero para calentarnos", allí en la montaña "no había nada, parecíamos ángeles", afirmó.

Parrado, hoy empresario de éxito, se sintió agradecido por la "familia que tengo", y aseguró que sólo por ellos "volvería a pasar por esta experiencia". El libro lo escribió con la intención de regalárselo a su padre porque, según explicó, cuando estaba en la montaña no podía dejar de pensar en su padre que "estaba en casa sintiendo que había perdido a su familia". La dedicatoria va dirigida a su mujer y sus dos hijas, porque según explicó, cuando estaba tratando de sobrevivir "sólo pensaba que no iba a llegar a experimentar el amor" y que en algún lugar del mundo había una chica que no sabía que "su marido se estaba muriendo".

El final del libro cuenta la vida actual de los supervivientes del accidente, como explicó Parrado todos ellos "han sido hombres normales" y menos uno, "vivimos todos en el mismo país y algunos en el mismo barrio". Parrado restó importancia al consumo de carne humana que tuvieron que hacer para sobrevivir. Cada 22 de diciembre, coincidiendo con el día del rescate, se reúnen todos a celebrar "nuestro cumpleaños" porque según el superviviente lo más importante son "los afectos más simples" y la vida está marcada por "el azar y el destino".