Tres colombianos supuestamente explotados laboralmente en una granja de cerdos española obtienen la residencia

Declararán en sede judicial el próximo día 16 de julio ante la existencia de un "posible delito de trata de seres humanos"

3 de julio de 2018

LUGO (ESPAÑA), 3 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los tres hombres de nacionalidad colombiana supuestamente explotados laboralmente y presuntamente víctimas de un delito de trata de seres humanos en una granja de cerdos en Sarria (Lugo), han conseguido el permiso de residencia en España.

Así lo constata el abogado de dos de estos hombres, de Jhon Henry Hincapié y de su hijastro, Ángel Vellé, al tiempo que ha recordado que "a ellos se les dio un plazo que se llama de recapacitación, es decir, para decidir si lo que quieren es continuar en el país y seguir prestando colaboración en cuanto a este posible delito de trata de seres humanos". "Ellos han decidido que sí, que van a continuar en España y han obtenido el permiso de residencia", precisa.

En marzo de este año se formulaba la denuncia ante la Brigada de Extranjería de Lugo, luego de haber sido captados en su país, según la Policía Nacional, bajo "engaño" por una empresaria lucense que tiene una explotación porcina con más de mil cerdos en Sarria que fue arrestada en su día y ahora está en libertad con cargos.

Los tres colombianos se encontraban en una situación irregular, y hasta ahora habían estado acogidos a un estado "legal de protección, como posibles víctimas de trata de seres humanos". Ahora ya disponen del permiso de residencia en España.

CITADOS A DECLARAR EL 16 DE JULIO

El abogado también ha confirmado que han sido citados "en el juzgado (en Sarria) el próximo 16 (de julio) para prestar declaración en sede judicial". "El procedimiento sigue su curso natural y explicarán toda la situación vivida y qué relación tuvieron con esta señora (la empresaria)", advierte Vellé.

En cuanto a la supuesta explotadora, el letrado ha corroborado que "en ningún momento ha habido ningún tipo de comunicación", ni siquiera para pedir "perdón".

Los tres hombres vivieron en condiciones "miserables", según ha apuntado Vellé, entre ratas y desperdicios, sin agua caliente, y dormían en un catre que era una espuma con hierros en la cocina. Trabajaban entre 11 y 12 horas con un solo día de descanso. Además, soportaban reiterados insultos y se les pagaba 600 euros cuando se habían comprometido mil euros al mes.