13 de octubre de 2007

Venezuela- Chávez honra la memoria de los aborígenes venezolanos que se rebelaron contra la dominación colonial española

CARACAS, 13 Oct. (EP/AP) -

El presidente venezolano, Hugo Chávez, honró hoy la memoria de los aborígenes de Venezuela que se rebelaron contra la dominación colonial española, al conmemorar por sexto año consecutivo la fecha de 12 de octubre como el "Día de la Resistencia Indígena".

"Que vivan los pueblos indígenas en este día de resistencia. No se puede entender el futuro sin el rescate y el potenciamiento de esas raíces indígenas", dijo el mandatario durante una ceremonia en una comunidad de la etnia wayúu, cerca de la frontera con Colombia, en donde Chávez entregó varios certificados de financiación a los grupos indígenas.

Los wayúu son una comunidad étnica binacional, unos 150.000 aborígenes en Colombia y más de 200.000 en Venezuela, que viven en una desértica región conocida como la Guajira. "Hemos venido hoy a visitarles, a acompañarles en este acto venezolano y colombiano de conmemoración de aquel día en que comenzó la conquista y el genocidio más grande que se recuerde en la historia", agregó.

Chávez, que se considera un defensor de los derechos de los pueblos aborígenes, dispuso en el año 2002 que la fecha de 12 de octubre, antes conocida como el "Día de la Raza", fuese rebautizada "Día de la Resistencia Indígena". La denominación del "Día de La Raza", que conmemora la llegada de Cristóbal Colón a América en 1492, fue promovida por activistas de los derechos indígenas.

Sus adversarios aseguran que Chávez promulgó el decreto para mantener el respaldo de la comunidad indígena. Cerca de 350.000 de los 25 millones de venezolanos son descendientes de indígenas, pertenecientes a unas 28 etnias. La mayoría de los venezolanos son considerados "mestizos" de indígenas, europeos y africanos.

La Constitución venezolana, promovida por Chávez, reconoce la existencia de los pueblos, su organización social, política y económica, sus culturas, idiomas, así como su hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ancestral y tradicionalmente ocupan.

También garantiza el derecho a la propiedad colectiva de sus tierras y establece que para aprobar obras de "gran magnitud" en ellas, las autoridades deben informar de forma detallada a las comunidades de aborígenes para que estás, en asamblea, aprueben o no el proyecto.

No obstante, pese a ese reconocimiento, la mayoría de las comunidades indígenas todavía vive en condiciones paupérrimas. Según cifras oficiales, tres de cada cuatro de los descendientes de los aborígenes no poseen documentos de propiedad sobre la tierra, más de la mitad carece de escuelas, centros de salud, entre otros servicios públicos.